La Segunda Guerra Mundial

Los Mexicanoestadounidenses en el Servicio Militar

La gente de ascendencia mexicana tiene una larga y distinguida carrera en la historia militar de los Estados Unidos, sirvieron en la Revolución Americana y en cada operación militar desde entonces. Su heroísmo fue especialmente prominente durante la Segunda Guerra Mundial cuando los Estados Unidos se unió a los Aliados contra las Potencias del Eje en 1941.

La Contribución de las Latinas al Esfuerzo de Guerra

Carmen Contreras-Bozak. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Carmen Contreras-Bozak. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Muchas latinas contribuyeron a los esfuerzos militares al unirse al Cuerpo Auxiliar de Mujeres del Ejército  (después recortado a Cuerpo de Mujeres del Ejército o WAC, por sus siglas en inglés), una organización oficial del ejército que hacia trabajos fuera de combate. Carmen Contreras-Bozak, nacida en Cayey, Puerto Rico, fue miembro de la primera compañía de WAC que fue al extranjero. Ella se ganó la Medalla de la Campaña Europeo-Africano-Medio Oriental con dos Estrellas de Batalla, la Medalla de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial, una Medalla de la Campaña Americana, la Medalla de Buena Conducta y la Medalla del Servicio a WAC. Con el reclutamiento de hombres latinos en el ejército, se necesitaban  enfermeras bilingües. Esta demanda fue llenada por enfermeras latinas. Este fue el caso de Carmen Lozano Dumbler, de Puerto Rico, quien ascendió a la posición de segunda teniente durante su servicio como enfermera en WAC.

Con más hombres inscribiéndose en las fuerzas armadas, las mujeres, incluyendo las latinas, contribuyeron sus esfuerzos en el sector laboral del país al ocupar trabajos previamente ocupados por hombres, como trabajos en la planta de fabricación de municiones. Estas mujeres eran conocidas como “Rosies” por el personaje “Rosie la Remachadora”. Cuando la guerra terminó algunas mujeres que habían sido motivadas a entrar a la fuerza laboral fueron forzadas por expectativas culturales y sociales a regresar a sus papeles de amas de casa, mientras otras se sintieron empoderadas de permanecer en la fuerza laboral.

Latinos en el Ejercito
¿Sabías que…?

Sargento José M. López recibe la Medalla de Honor. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Sargento José M. López recibe la Medalla de Honor. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Los mexicanoestadounidenses y ciudadanos mexicanos que crecieron en los Estados Unidos sirvieron en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.

  • De 16.2 millones de americanos en las fuerzas armadas durante la guerra, entre 250,000 y 750,000 eran de descendencia mexicana.
  • En total, trece latinos militares se ganaron la Medalla de Honor: Lucian Adams, Rudolph B. Dávila, Marcario García, Harold Gonsalves, David M. Gonzáles, Silvestre S. Herrera, José M. López, Alejandro R. Renteria Ruiz, José F. Valdez e Ysmael R. Villegas.
  • Después del ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, las Unidades 200 y 515 de la Artillería de la Costa de la Guardia Nacional de Nuevo México, compuesta en su mayoría de latinos e hispanoparlantes, fueron específicamente seleccionadas para pelear en las Filipinas en la Batalla de Bataan. Miembros de estas unidades de infantería se convirtieron en sobrevivientes de la Marcha de Muerte de Bataan, una transferencia forzosa de 90 millas de prisioneros  de guerra aliados capturados por fuerzas Japonesas.
  • En Italia y Francia el Regimiento 141 de la División 36 de la Infantería de Texas, compuesta solamente de hispanohablantes de Texas, pelearon por 361 días. Hubo 1,126 muertos, 5,000 heridos y más de 500 desaparecidos en acción.
  • Los oficiales mexicanoestadounidenses de más alto rango fueron el Teniente Mayor Pedro Augusto del Valle en la Infantería de Marina y Teniente General Elwood R. Quesada de la Fuerza Aérea del Ejercito.
  • Al nativo del Este de Los Ángeles Guy L. Gabaldon, quien fue un soldado “marine” en el Pacifico, se le conoció como el “Flautista de Saipan” porque su conocimiento de japonés lo ayudo a capturar cientos de prisioneros de guerra japoneses.

Guerra en el Frente Interno

Josephine Ledesma le enseña a un soldado cómo reparar un avión en el Campo de Aviación Randolph, San Antonio, en enero de 1942. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Josephine Ledesma le enseña a un soldado cómo reparar un avión en el Campo de Aviación Randolph, San Antonio, en enero de 1942. (Cortesía de US Latino & Latina World War II Oral History Project de la Universidad de Texas en Austin)

Después de servir valientemente a los Estados Unidos, los militares de descendencia mexicana fueron recibidos como héroes de guerra. Esta bienvenida duró poco porque aun continuaba la discriminación racial. A pesar de su servicio militar, a estos veteranos de origen mexicano se les negó servicio en restaurantes, acceso a facilidades publicas y hasta entierro en cementerios para veteranos. Al sargento Marcario García, uno de los cinco mexicanos texanos que recibieron la Medalla de Honor se le denegó servicio en un restaurán texano. A la familia de Félix Longoria, quien murió en las Filipinas mientras cumplía el llamado del deber, se le denegó el uso de una funeraria para su velorio por ser de descendencia mexicana. Los veteranos que regresaban respondieron a estas injusticias creando sus propias organizaciones para exigir justicia social. En 1948, el veterano Héctor García de la Segunda Guerra Mundial fundó el Foro American GI dedicado a los veteranos mexicanoestadounidenses. El veterano de los Marines Balton Llanes dijo:

“Los soldados mexicanoestadounidenses derramaron por lo menos un cuarto de la sangre derramada en Bataan… Lo que ellos quieren ahora es un trabajo decente, un hogar decente y una oportunidad para vivir tranquilamente en la comunidad. Ellos no quieren que les disparen en la oscuridad”. (McWilliams,1990)

Esta nueva y atrevida generación de americanos influyó y creó mucho del liderazgo para el activismo político y de derechos civiles de los chicanos después de la guerra. El veterano mexicanoestadounidense Edward J. Roybal es un ejemplo de este activismo político. Como concejal de Los Ángeles y después como congresista de California, Roybal fue un defensor de la comunidad latina durante su carrera, la cual abarcó 30 años.

Después de la guerra, los veteranos mexicanoestadounidenses, tanto hombres como mujeres, regresaron a sus comunidades con nuevas destrezas que aprendieron mientras servían en el esfuerzo de guerra. Este entrenamiento les permitió tomar trabajos que antes les habían denegado. Los mexicoestadounidenses se convirtieron en soldadores, plomeros, y remachadores en astilleros y en fábricas de aviones. Además, el Bill de G.I. permitió que los veteranos aprovecharan nuevos servicios sociales y oportunidades, como préstamos de hipoteca bajos, oportunidades de educación gratis y obtención de trabajo, los cuales les dieron la oportunidad de ascender la escala socioeconómica.  Estos beneficios mejoraron las vidas de la comunidad chicana en los años siguientes.